Fue muy difícil, la verdad. Me pase día y
noche llorando desconsoladamente. El verano de ese mismo año, cuando fui al
entierro de mi madre, mi padre me dejo en mi pueblo por que se tenía de ir a
Barcelona para ir a trabajar. Justamente esa noche estaba lloviendo. Me puse a
llorar porque lo echaba de menos sobretodo con lo ocurrido, pero de repente vi
una luz con una imagen de mi madre. Fue una cosa muy extraña por qué no tenía
miedo al contrario, me sentía a gusto como si estuviera con ella. Mi padre y mi
abuela pensaban que decía esas cosas por la muerte de mi madre pero yo sabía
que era real. Desde entonces comprendí que eso me perjudicaría para mi futuro.
Pensé que lo mejor sería ir hacia adelante que la vida seguía, pero estaba
segura de que mi madre nuca me abandonaría nunca y que yo tampoco aunque no lo
parezca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario