Hoy en día la música tiene una influencia impresionante.
La tenemos a nuestro alrededor constantemente.
Nos hace sentir
emociones fuertes, como amor, desamor, alegría, sexi, diversión, tristeza, libre, original, concentración… Ya
sea por la melodía o por la letra, pero también con quien estas en ese momento
o en quien piensas. Ya que nuestra mente asocia esa canción al recuerdo. Y a
veces se puede volver en nuestra contra al recordar ese momento que ya pasó y
no volverá nunca. Por eso hay que disfrutar de cada minuto, cada segundo.
Es genial cuando la melodía fluye y te envuelve; y suena
bien, pero si la letra está mal… ay algo que falla. Es cuando encontramos un
error y ya no nos gusta. Eliminamos la canción y buscamos otra mejor. ¿Pero si
se arregla la letra? ¿Y si esa canción empieza sonar bien? Volvemos y nos gusta
tanto que la escuchamos a todas horas. Hasta que al final nos cansa o nos deja
de gustar. ¿Es culpa de la melodía? ¿Tal vez de la letra? No. Es nuestra por
sobre valorar esa canción que transmite amor, alegría, sensaciones fuertes…

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